La gobernadora de Chihuahua, Maru Campos Galván, rechazó de manera contundente la propuesta de los legisladores del partido Morena para iniciar un juicio político en su contra. Desde el Palacio de Gobierno, la mandataria estatal minimizó las amenazas de la oposición y calificó las acusaciones como una estrategia mediática.
Postura ante Morena y las movilizaciones
Al ser cuestionada por los medios de comunicación sobre las protestas y movilizaciones sociales registradas el pasado sábado en la entidad, Campos Galván fue clara al señalar que ese tipo de dinámicas políticas no tienen eco en la población local.
«En Chihuahua eso no funciona», afirmó de manera tajante, al tiempo que recordó que el estado es una entidad «libre y soberana» que no se someterá a presiones externas ni a agendas partidistas.
Contrataque político
La gobernadora aprovechó el espacio para revertir los señalamientos, asegurando que las acusaciones promovidas por los representantes de la llamada Cuarta Transformación (4T) carecen de sustento legal. Asimismo, acusó al partido guinda de intentar desviar la atención de sus propios errores de gestión:
Irregularidades federales: Campos señaló que es el gobierno de Morena el que debe rendir cuentas por las múltiples inconsistencias y fallas en su mandato a nivel nacional.
Defensa institucional: Reiteró que su administración continuará enfocada en trabajar por los ciudadanos, blindando al estado de disputas electorales prematuras.
Con estas declaraciones, la titular del Ejecutivo estatal cierra la puerta a cualquier negociación o cese ante las presiones de las bancadas de oposición, tensando aún más la relación entre el gobierno local y las fuerzas políticas allegadas a la federación.
