Las autoridades de Nuevo León y los principales engordadores de bovinos acordaron reforzar las medidas contra el gusano barrenador del ganado (GBG), al advertir que un descuido en su control podría representar pérdidas económicas y un golpe a miles de empleos en el estado.
El caso detectado en Sabinas Hidalgo fue puesto como ejemplo de la importancia de notificar de inmediato cualquier sospecha.
Gracias al reporte oportuno de un veterinario, se aplicaron medidas preventivas que permitieron mantener en operación la engorda y evitar consecuencias mayores.
González recordó que, de acuerdo con SENASICA, los establecimientos que reportan a tiempo no son clausurados ni sujetos a cuarentena.
En cambio, ocultar información puede derivar en sanciones que van desde la suspensión de permisos hasta consecuencias penales.
En el encuentro, celebrado en la Torre Administrativa, se alcanzaron acuerdos clave: ser más estrictos con los proveedores de ganado particularmente de la zona sureste del país, aplicar tratamientos preventivos con ivermectina y doramectina al ganado que ingrese a Nuevo León, y denunciar a quienes incumplan con los protocolos.
Los engordadores coincidieron en que la transparencia y la cooperación con las autoridades son la única manera de proteger al sector y preservar la confianza de los mercados nacional e internacional.
